¿Volar?

Muchos dirán que están bien aquí abajo pegados a la tierra. Pero no hay mayor libertad que soltar esos pies, sentir el viento de frente, movernos para arriba, para abajo, a donde queramos. Este fue el sentimiento que me acerco a este increíble deporte.

 

Vuelo tándem.

 

Desde hace tiempo he practicado alpinismo, algunos ascensos al Pico de Orizaba, al Iztaccíhuatl y a otros increíbles volcanes que existen en México. He sido fanático de estas vistas de altura desde hace mucho, de esta libertad. Comencé a investigar sobre el vuelo libre por mi afán de bajar de estas montañas volando y terminé descubriendo el parapente. Posiblemente es una de las aeronaves mas pequeñas, ligeras y practicas que existen.

 

Antes de tomar un curso para volar por mi cuenta lo probé de forma tándem. Volando con un instructor experimentado, y obviamente con todas las medidas de seguridad posibles. No hay palabras para describir mi alegría de aquel día. Correr por la montaña, sentir como este pedazo de tela comienza a despegarnos del suelo, tomar termales junto a águilas y otras aves. Es desconexión total de la realidad, y al mismo tiempo una increíble conexión con los elementos. Especialmente con el viento.

No hace falta saber muchas cuestiones técnicas como pasajero. Recuerdo que todo me lo explicaron unos minutos antes del despegue. Me prepararon, ajustaron el arnés y cuando menos esperaba ya estábamos acomodando el parapente y preparándonos para correr. Fue un vuelo en las afueras de Tapalpa de alrededor de 30 minutos. Ganamos bastante altura tomando algunas termales (aire caliente ascendente), hicimos algo de acrobacia y después aterrizamos muy suavemente en unos campos de alfalfa (no pensé que los aterrizajes fueran tan controlados).

Las vistas fueron únicas. La sensación de volar fue algo que no se puede comparar. Ver como el piso se fue alejando de nosotros y ver como subimos alrededor de 1000 m sobre el despegue sin necesidad de un motor es increíble. Hubo momentos de relajación y momentos en los que las fuerzas G generadas por las acrobacias me hacían gritar como en una montaña rusa. Sensaciones que solo el vuelo libre te hará sentir.

 

Lo que sigue.

 

Después de esta pequeña probada de lo que es el vuelo libre, me di cuenta de que yo quería seguirlo practicando por mi cuenta. Tome un curso para comenzar a volar y actualmente llevo casi dos años volando.

Los invito a probar este increíble deporte, a desconectarse de la realidad y sentir de cerca la verdadera libertad.

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